Dos ingredientes y una copa fría: coñac suave redondeado por una menta limpia. Al principio es dulce, luego cálido, y el mentol deja un final fresco que funciona como un caramelo de menta tras una gran cena.
3,8Valoración de la redacción
Sabor3,9
Equilibrio3,8
Facilidad4,9
Popularidad50
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Vierte el coñac y la crema de menta blanca en un vaso mezclador lleno de hielo.
Remueve unos 20 segundos hasta que esté bien frío.
Cuela en la copa fría.
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Stinger
Sabor
Menta dulce y coñac suave con fruta seca y un final largo y refrescante. Fuerte y suave.
Historia y origen
El Stinger aparece en los libros de tragos estadounidenses a principios del siglo XX; Jacques Straub lo incluyó en su libro Drinks de 1914. Pronto se convirtió en un último trago de moda en la alta sociedad neoyorquina, y su temprana popularidad suele vincularse al círculo de la familia Vanderbilt, aunque no se ha demostrado un inventor concreto.
A mediados de siglo era un pedido habitual entre los comensales acomodados y aparecía en películas y novelas como signo de sofisticación. En origen se servía sin hielo; más tarde muchos bares lo servían sobre hielo picado, lo que lo hacía más frío y ligero.
La International Bartenders Association incluye el Stinger entre sus clásicos inolvidables y especifica coñac con crema de menta blanca, removido y servido sin hielo.
Consejos del bartender
Usa siempre crema de menta blanca; la verde da un aspecto turbio y sabe más artificial.
Sírvelo sobre hielo picado en un vaso bajo para el popular estilo de mediados de siglo; se bebe más ligero y más frío.
Si te resulta demasiado dulce, reduce la crema de menta a 15 ml.
Variaciones
Stinger de vodka (White Spider)
Sustituye el coñac por vodka para un trago mentolado más limpio y punzante.