Oscuro como un espresso e igual de rápido de preparar. El vodka evita que el licor de café resulte almibarado, y mucho hielo frío convierte la pareja en un trago suave y tostado. Sin coctelera, sin decoración, sin complicaciones.
3,7Valoración de la redacción
Sabor3,8
Equilibrio3,6
Facilidad5
Popularidad75
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Decoración: Sin decoración · Hielo: Cubitos de hielo
Preparación
Llena un vaso bajo con cubitos de hielo nuevos.
Vierte el vodka y el licor de café.
Remueve con suavidad durante unos 10 segundos para enfriar y mezclar.
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Black Russian
Sabor
Café tostado y dulzor de vainilla con una base de vodka limpia y cálida. Fuerte y suave, sin acidez.
Historia y origen
A pesar del nombre, el Black Russian nació en Bélgica. La versión más difundida lo atribuye a Gustave Tops, bartender del Hotel Metropole de Bruselas, que lo habría creado en 1949 para Perle Mesta, entonces embajadora de Estados Unidos en Luxemburgo. El nombre aludía simplemente al vodka y al color oscuro, en una época en la que la Guerra Fría hacía que todo lo ruso sonara intrigante.
El trago se difundió con el auge de posguerra del vodka y del Kahlúa en Estados Unidos. Añadirle nata dio más tarde el White Russian, que se hizo aún más famoso. La International Bartenders Association incluye el Black Russian entre sus Contemporary Classics.
Consejos del bartender
Usa un buen licor de café: aporta casi todo el sabor. Las versiones artesanales menos dulces dan un trago más seco.
Remover en un vaso mezclador y colar sobre un cubo grande da un trago más frío y menos diluido.
Un twist de piel de limón exprimido por encima, aunque no es tradicional, corta muy bien el dulzor.