Las naranjas recién exprimidas convierten este trago de dos ingredientes en algo vivo y jugoso, con el vodka aportando cuerpo más que sabor. Se monta en segundos y es el highball para quien quiere que su trago sepa ante todo a fruta.
3,5Valoración de la redacción
Sabor3,5
Equilibrio3,4
Facilidad5
Popularidad88
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Decoración: Rodaja de naranja · Hielo: Cubitos de hielo
Preparación
Llena un vaso highball de cubitos de hielo.
Vierte el vodka.
Completa con zumo de naranja frío y recién exprimido.
Remueve brevemente con una cuchara de bar.
Decora con una rodaja de naranja.
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Screwdriver
Sabor
Naranja jugosa y agridulce con una base limpia y ligeramente cálida. Ligero y fácil de beber, por lo que conviene medir con cuidado.
Historia y origen
El Screwdriver, destornillador en inglés, despegó con el éxito del vodka en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Aparece impreso en 1949, cuando un reportaje de la revista Time desde Turquía describía el vodka con zumo de naranja llamado screwdriver como el último invento estadounidense, lo que sugiere que el trago ya se conocía por ese nombre.
El origen del nombre no está documentado. La historia más popular cuenta que unos trabajadores petroleros estadounidenses removían su vodka con zumo de naranja con un destornillador, pero no hay ninguna prueba más allá de lo redonda que resulta la anécdota.
Lo que está claro es su influencia: el Screwdriver se convirtió en el modelo de toda una familia de highballs de vodka y zumo, del Harvey Wallbanger al Sea Breeze, y desde entonces sigue siendo un clásico de brunch y de bar.
Consejos del bartender
Exprime las naranjas poco antes de servir; al cabo de unas horas el zumo pierde viveza y amarga un poco.
Un chorrito de zumo de limón fresco aviva un zumo que sepa demasiado dulce.
Un vodka neutro y limpio funciona mejor; los vodkas aromatizados le dan un sabor artificial.