Un chupito en capas de crema irlandesa y whiskey se hunde en un vaso de stout oscura y hay que beberlo de inmediato, antes de que la crema se corte con la cerveza. Es más un ritual de bar que un cóctel.
2,6Valoración de la redacción
Sabor2,8
Equilibrio2,4
Facilidad4,4
Popularidad55
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Vierte la stout en un vaso de pinta hasta llenarlo unas tres cuartas partes y deja que la espuma se asiente.
Vierte el Baileys en un vaso de chupito.
Haz flotar el whiskey irlandés encima vertiéndolo despacio sobre el dorso de una cucharilla de bar.
Deja caer el vaso de chupito en la stout y bebe enseguida.
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Irish Car Bomb
Sabor
Stout malteada y tostada con crema irlandesa dulce y un golpe cálido de whiskey. Cremoso, y hay que beberlo rápido antes de que se corte.
Historia y origen
Pese al nombre, este trago es un invento estadounidense. Su origen suele situarse en un bar de Connecticut a finales de los años setenta, donde la combinación de crema irlandesa, whiskey irlandés y stout se sirvió por primera vez como chupito dejado caer en la cerveza. El nombre alude a los coches bomba del conflicto de Irlanda del Norte.
Por ese motivo el nombre se considera ofensivo en muchos lugares, sobre todo en Irlanda y el Reino Unido, donde es probable que se nieguen a servirlo si se pide así. Muchos bares lo incluyen en la carta como Irish Slammer o Irish Bomb. La técnica, un chupito dejado caer en cerveza, pertenece a la misma familia que el Boilermaker y el Jägerbomb.
Consejos del bartender
Sírvelo al instante; la acidez de la cerveza corta la crema en menos de un minuto.
Usa un vaso de chupito resistente y déjalo caer con suavidad para evitar que el vidrio se astille o salpique.
Pídelo como Irish Slammer, sobre todo en Irlanda o el Reino Unido, donde el nombre original ofende.